De mala leche - Esther Vivas

Los ganaderos y productores de leche están en pie de guerra. El sector atraviesa una crisis profunda provocada por el fuerte descenso del precio de este producto que perjudica especialmente a los pequeños y medianos ganaderos quienes están abandonando poco a poco sus explotaciones.

Pero no se trata sólo de una “crisis de precios” sino que estamos frente a una “crisis de modelo agrícola”, resultado de las políticas gubernamentales que promueven una agricultura y producción intensiva e insostenible. A pesar de esta difícil situación, el Consejo Agrícola de la Unión Europea del pasado 7 de septiembre se mantuvo impasible frente a la crisis del sector, permitiendo una alta producción mientras la demanda disminuye con la consiguiente caída en picado de los precios de la leche y el empobrecimiento de los pequeños productores.

Por estos motivos des de Plataforma Rural y la Coordinadora Europea de la Vía Campesina se insta, en primer lugar, a una regulación del mercado adaptando la oferta a la demanda, no como ahora que se promueve un aumento de la cuota de producción independientemente de que la oferta esté por debajo de la misma. Una política que básicamente busca beneficiar a la industria láctea y a la gran distribución a costa de pagar unos precios cada vez más bajos a los productores.

En segundo lugar, se trata de apoyar a las explotaciones pequeñas y medianas que están pagando la crisis y no como ahora que desde la Unión Europea se fomenta que éstas abandonen la producción. Se debe de reducir la producción en función del tamaño de las explotaciones, disminuyendo en las industrias intensivas y eximiendo a las pequeñas. Es necesaria una distribución equilibrada de las explotaciones lecheras en el territorio buscando un equilibrio agro-climático, y no cómo ahora que se promueve su traslado hacia los puertos marítimos importadores de soja para la alimentación animal.

Y en tercer lugar, es urgente un equilibrio entre métodos de producción y respeto medioambiental. La producción lechera intensiva, a base de soja importada, animales encerrados, contaminación de los suelos... es uno de los principales causantes del cambio climático. Por todo ello, se debe de apostar por una producción lechera diversificada y sostenible con las personas, los animales y el medio ambiente.

La crisis lechera nos afecta a todas y a todos porqué es necesario un mundo rural vivo, alimentos de calidad y de proximidad, pagando un precio justo al productor. Y en un contexto de crisis social, económica y ecológica, esto se hace más evidente que nunca. Hay motivos: de “mala leche” en todos los sentidos.

*Esther Vivas es autora “Del campo al plato” (Icaria, 2009). Artículo publicado en La Directa, nº153.

 

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